Ese mismo día...Unos pasos femeninos avanzaban por los corredores del palacio en dirección a la oficina de Aidan. La melliza de larga cabellera plateada caminó hasta detenerse frente a la puerta, levantó la mano y golpeó un par de veces con los nudillos, aguardando alguna respuesta.—¿Alfa? ¿Se encuentra allí? —articuló Somalia.Sin embargo, no obtuvo contestación alguna. Entonces probó empujarla y descubrió que no estaba cerrada. La puerta se abrió con un leve crujido.—¿Alfa? —llamó nuevamente mientras ingresaba al lugar.Sus ojos recorrieron la oficina de un extremo al otro. El lugar estaba vacío. En realidad, Aidan había salido hacía una hora para atender un asunto fuera del palacio, aunque Somalia no lo sabía.Al comprender que realmente no estaba allí, soltó un pequeño suspiro y se dispuso a retirarse.No obstante, justo cuando iba a darse la vuelta, algo llamó su atención sobre el escritorio. Sus ojos quedaron atrapados en varios sobres esparcidos. Se aproximó a ellos y notó q
Última actualización : 2026-05-27 Leer más