El eco de mi orgasmo todavía temblaba por todo mi cuerpo cuando él se retiró, dejándome vacía y deseando más. Me miró desde arriba, con los ojos oscuros de deseo y una sonrisa perversa en los labios. —Ahora eres mía, Lily —gruñó, su voz enviando escalofríos por mi espalda—. Te he marcado y nunca lo olvidarás.Podía sentir su semen saliendo de mí, un recordatorio constante de su posesión. Mordí mi labio, con el cuerpo ya palpitando por su toque otra vez. —Sí, Papi —susurré, con la voz llena de necesidad.Él rio suavemente, un sonido profundo y vibrante que me recorrió entera. —Eres insaciable, ¿verdad? —dijo, deslizando su mano por mi cuerpo hasta hundir los dedos en mi coño y sacar nuestros jugos mezclados—. Ya estás lista para más.Gemí cuando llevó sus dedos a mis labios, separándolos y tocando mi lengua. —Prueba nuestro sabor, Lily —ordenó con voz firme—. Prueba lo que me provocas.Abrí los labios y metí sus dedos en mi boca, chupándolos hasta limpiarlos. Podía saborearnos:
Última actualización : 2026-05-26 Leer más