Cerré la puerta del estudio detrás de mí y el cerrojo hizo clic. Elena estaba de pie junto al escritorio, la última luz de la tarde pintándola de oro y sombra. Llevaba un simple vestido negro que abrazaba sus curvas, el dobladillo rozando la parte superior de los muslos. El pelo estaba suelto otra vez. Me miró como si ya fuera dueña de la habitación, como si ya fuera dueña de mí.—Quítate la ropa —dijo.La chaqueta cayó al suelo primero, luego la camisa, luego el resto. En cuestión de momentos estaba desnudo frente a ella, mi polla ya a medio endurecer por la anticipación que había estado creciendo todo el día. Los ojos de Elena recorrieron mi cuerpo despacio.—De rodillas.Caí sin decir una palabra. La madera dura estaba fresca bajo mí. Elena se acercó hasta que el aroma a jazmín me envolvió como un collar. Bajó la mano e inclinó mi barbilla hacia arriba con dos dedos, obligándome a mirarla a los ojos.—Has estado pensando en mí todo el día —murmuró—. Puedo olerlo en ti. Tu manada ta
Last Updated : 2026-08-07 Read more