Clara no recordaba con claridad el momento exacto en que firmó su matrimonio con Leonardo.Recordaba el vestido. El peso de la tela, demasiado ajena. Recordaba las miradas. La ausencia de Isabela convertida en un hueco enorme frente al altar. Recordaba a su padre evitando mirarla de frente, a Regina sosteniendo la compostura como si la vergüenza pudiera maquillarse con elegancia, a Leonardo serio, frío, atrapado también, pero no lo suficiente para verla.Recordaba la pluma entre sus dedos.Y recordaba, sobre todo, la sensación de que su nombre desaparecía mientras lo escribía.Esa mañana, en la oficina de Julia, volvió a tener una pluma en la mano.Pero esta vez no había vestido. No había salón. No había invitados tragando rumores ni una hermana ausente proyectando su sombra sobre ella. Había una mesa pequeña, una carpeta azul, restos de un documento roto guardados como antecedente y Leonardo sentado a su lado, esperando que ella decidiera el ritmo.Julia explicó el acuerdo sin convert
Última actualización : 2026-08-11 Leer más