**“Joder”, gemí, enterrándome hasta el fondo. Seguía tan apretada, tan mojada, apretándome como un puño de terciopelo. “Esta zorra… Dios, Sofía. Es mía. Cada centímetro. Cada roce. Cada gota de crema. Mía.”La follé con fuerza y profundidad, mis caderas golpeando ruidosamente contra su culo, los sonidos húmedos de su coño empapado llenando la habitación. Mis testículos golpeaban su clítoris con cada embestida. Vi cómo mi polla venosa desaparecía dentro de ella una y otra vez, estirando sus bonitos labios rosados, cubiertos de su excitación cremosa.“¿Sientes eso, esposacita?”, gruñí, agarrándole el pelo y tirando de su cabeza hacia atrás para que se arqueara para mí. “¿Sientes lo profundo que estoy? ¿Sientes cómo la polla de tu marido es dueña de este coño?”“Sí… sí… Marido… oh Dios…”“No, Dios”, gruñí, embistiéndola con más fuerza. “Solo yo. Solo esta polla. Solo tu Don.”Retiré mi pene de repente, provocando que gimiera por la pérdida, y presioné la gruesa y goteante cabeza contra
Última actualización : 2026-08-03 Leer más