Narrado por LyandraAl entrar en su habitación, el perfume dominante invadió mis sentidos nuevamente. La misma fragancia amaderada, pero esta vez sin el velo del terror agudo de antes. Mi olfato, más calmado, captó otros matices: cuero limpio, un rastro de jabón masculino y, por debajo, el aroma puro e inconfundible de él – calor, poder, algo salvaje y contenido. Era extrañamente reconfortante y, al mismo tiempo, profundamente perturbador.Me quedé parada en el centro de aquel espacio vasto y oscuro, perdida. Durante todo el tiempo desde que me arrancó de Guatemala, mi única defensa había sido la palabra: la grosería, el sarcasmo, la resistencia verbal. Pero ahora, en la privacidad opresiva de su santuario, las palabras me habían abandonado. Estaba allí, inmóvil, roja, consciente de cada latido acelerado de mi corazón.Lo peor –o lo más electrizante– vino cuando él comenzó a desnudarse. Con movimientos deliberadamente lentos, se quitó la chaqueta, luego desabrochó la camisa, un botón
Última atualização : 2026-08-07 Ler mais