Narrado por LyandraDespués de librarme de Enzo Russo —un alivio que sentí en cada fibra de mi cuerpo—, busqué un refugio en el salón. Lo encontré en una pareja mayor, de semblantes amables, que parecían flotar como islas de normalidad en aquel mar de ambición y peligro. Conocían a Gianluca desde niño, y al presentarme, la señora —la encantadora Signora Ana Lombardi— me confundió por un instante.— Vaya, podría jurar que usted era rubia, Signora Salvatore —dijo ella, parpadeando con curiosidad.Su marido, el robusto y bienhumorado Signor Alberto Lombardi, intervino con una sonrisa.— No, querida, estás equivocada. Esta joven no es la misma Vitelli que conocimos en aquella cena en Milán, no.— ¿Ah, no? —preguntó la Signora Ana, estudiándome con renovado interés.— ¡Claro que no, amor! —exclamó Alberto, en tono conspiratorio—. Una persona no puede cambiar de personalidad tanto así. Aquella muchacha era tan esnob y prepotente. Además, era físicamente diferente. Esta de aquí es mucho más
Terakhir Diperbarui : 2026-09-02 Baca selengkapnya