Esa mañana me desperté y no sentí nada especial.Era mi cumpleaños. Veintitrés años. Pero en esta casa, los cumpleaños no existían. Al menos no para mí. Nadie me felicitó en el desayuno, aunque probablemente nadie aquí sabe de esta fecha. Mi madre no llamó, aunque tampoco la esperaba. Mis hermanos seguro se acuerdan pero no tienen manera de comunicarse conmigo. Me vestí como cualquier otro día. Bajé a la cocina. Marga estaba friendo huevos.—Buenos días, señorita Laira.—Buenos días, Marga.Eso fue todo. No le conté a Marga nada al respecto de mi cumpleaños.Pasé la mañana en el jardín. El sol calentaba lo justo. Las flores estaban preciosas, cuidadas para la boda que se acercaba. Me senté en el viejo banco de hierro y me quedé mirando las nubes, con las manos sobre el regazo.—Feliz cumpleaños.Me giré. Henrik estaba de pie detrás de mí, con una bandeja en las manos. Sobre la bandeja, un pastel pequeño. Redondo. Cubierto de crema blanca. Con velas encendidas.—¿Cómo sabes que es mi
Última atualização : 2026-07-23 Ler mais