Esta vez no hubo prensa fingiendo interés, ni funcionarios midiendo alianzas con la mirada, ni un padre furioso empujándome hacia el altar como si fuera una pieza más de un tablero. Esta vez, los jardines de la mansión se llenaron de las personas que de verdad importaban. Marco, con un traje que claramente le incomodaba pero que se puso de todas formas, bromeando nervioso con cualquiera que se le cruzara para disimular que él también se le había humedecido un poco la mirada. Sofía, radiante, con flores en el cabello, corriendo entre los invitados como si la boda fuera suya. Algunos de los hombres que habían decidido quedarse junto a Dante después de todo el caos, ahora vestidos de civiles, sin armas a la vista por primera vez desde que los conocía. Gente de la fundación, esas caras que había aprendido a reconocer en cada visita a las escuelas y los refugios. Y, para mi sorpresa, una representante de la DEA, que se acercó antes de la ceremonia para decirme, con una sinceridad que no
Última atualização : 2026-08-26 Ler mais