El eco de la confrontación en el salón principal aún vibraba en las paredes de piedra cuando la puerta del ala privada se cerró tras ellos, dejando fuera el veneno de la familia Moretti. Lorenzo no soltó la mano de Elena de inmediato. Sus dedos permanecían entrelazados con los de ella, apretándolos con una firmeza que ya no respondía únicamente a la representación frente a los espectadores, sino a una necesidad real de anclaje. En el pasillo en penumbra, solo iluminado por los faroles de forja que proyectaban sombras alargadas sobre los tapices, el silencio entre ambos se volvió denso, casi palpable. —Estuviste impecable —dijo Lorenzo, rompiendo la calma con su voz grave, rasposa. Se giró hacia ella, mirándola desde su altura con una intensidad que hizo que a Elena se le oprimiera el pecho. —Solo dije la verdad —respondió Elena, buscando mantener un tono firme, aunque el corazón le latía desbocado contra las costillas—. Tu familia no le teme a una falsificación; le teme a la pérdid
Última actualización : 2026-09-22 Leer más