Los tres golpes resonaron otra vez.Toc.Toc.Toc.Adrián y yo permanecimos inmóviles.El beso acababa de terminar y todavía seguía rodeando mi cintura con los brazos. Pude sentir cómo sus músculos se tensaban de inmediato.Las campanas dejaron de sonar.Ahora solo existía el silencio.Un silencio tan profundo que el golpeteo de mi corazón parecía llenar toda la cabaña.Adrián apoyó un dedo sobre sus labios.Asentí.Se levantó despacio, procurando no hacer ruido. Antes de dar un solo paso, buscó mi mano.No me soltó.Aquello me hizo sonreír, incluso en medio de la tensión.Él también pareció darse cuenta.Susurró apenas:—Prometí no soltarla.Apreté sus dedos.—Y yo prometí seguirte.Nos acercamos lentamente hacia la puerta.Las luces del interior seguían encendidas, así que cualquiera desde afuera podía saber que había gente dentro.Adrián miró por la pequeña ventana lateral.Frunció ligeramente el ceño.—No veo a nadie.Me acerqué un poco.—¿Estás seguro?Asintió.—Completamente.Es
Última actualización : 2026-08-13 Leer más