La voz de Esteban Beaumont quedó suspendida en el aire.Nadie se movió.Cada palabra parecía haber encontrado un lugar distinto donde herirnos.Adrián permanecía frente a mí, con una mano aferrada a la mía y la otra ligeramente extendida, formando una barrera instintiva entre ese hombre y yo. Su respiración había perdido el ritmo habitual, aunque su mirada seguía firme, clavada en el rostro del hombre que acababa de presentarse como su padre.—Eso es imposible.Esteban sonrió con una serenidad inquietante.—Durante muchos años repetiste esa frase sin saber que algún día tendrías que cambiarla por otra.Adrián dio un paso al frente.—Vos moriste.—Eso necesitabas creer.—Te vi dentro de un ataúd.—Viste el cuerpo correcto... con el nombre equivocado.El inspector Salvatierra levantó el arma.—Levante las manos.Esteban obedeció con una tranquilidad desconcertante.—Inspector, usted llegó bastante tarde para detener esta historia.—Está rodeado.—Eso depende de quién rodea a quién.Ante
Última actualización : 2026-08-05 Leer más