Subió las escaleras de mármol que conducían al patio principal del harén provisional, el mismo lugar que había ordenado quemar días atrás. Zahra estiró los brazos, dejando que el aire caliente del mediodía limpiara el olor a humedad de su piel, preparándose para reclamar sus aposentos y dictar los términos de su nueva regencia mientras su esposo luchaba en la frontera. Sin embargo, al poner el primer pie sobre el mosaico del patio principal, una silueta le bloqueó el paso. No eran los soldados de Amir, ni los oficiales del ejército. Era la mujer de ojos cansados, la concubina más antigua del harén, aquella que llevaba en su cuerpo las marcas de diez años de humillaciones silenciosas bajo el yugo de Zahra. La misma mujer que, la noche anterior en el pasillo oscuro, se había acercado a Elena Rossi para ofrecerle su lealtad y advertirle que las sombras del palacio estarían vigilando por ella. Zahra se detuvo en seco, arqueando una ceja con un desprecio infinito. —Quítate de mi ca
Última actualización : 2026-05-25 Leer más