En el momento en que las palabras de la Diosa de la Luna se desvanecieron, una luz blanca estalló ante mis ojos, los cuales cerré por inercia.Entonces llegó la voz de Oscar, afilada.—Aria, no creas que atraparme para convertirme en tu compañero hará que te ame. Aprende cuál es tu lugar.Abrí los ojos de golpe. Él se encontraba frente a mí. Ya no era un cadáver, ya no estaba rígido ni frío, sino que estaba vivo. —Oscar…Las lágrimas salieron antes de que pudiera detenerlas, y, sin pensarlo dos veces, me lancé hacia él.Oscar se quedó inmóvil por un momento, antes de empujarme hacia atrás, con el rostro encendido de ira.—No me toques. ¿Es que no tienes vergüenza?En mi vida anterior, después de la muerte de Catherine, Oscar se había apagado. Año tras año… Ya ni siquiera recordaba la última vez que lo había visto enojado de esa manera.Que me odiara, no importaba. Lo único que importaba era que volvía a tener veinte años, estaba lleno de vida… Seguía siendo Oscar.Ese pensamiento me h
閱讀更多