—¿De verdad se puede comer bien aquí?—Le garantizo que, después de probarlo, va a querer repetir.Le pasé un plato de cordero dorado y jugoso.Al principio, Adrián parecía bastante reacio. Pero al verme comer con tanto gusto, terminó por llevarse un bocado a la boca.Y después de probarlo, ya no pudo detenerse.Entre brindis y risas, él me habló de las intrigas del mundo de los negocios, y yo le conté anécdotas vergonzosas de mi infancia.No pasó mucho antes de que varias botellas quedaran vacías.Ya mareada, con la cabeza pesada, levanté la voz:—¡Otras cuatro cervezas!—Ya estás borracha. No puedes seguir tomando.—¡No se meta!Después de eso, todo se volvió confuso.En medio de la conciencia borrosa, creí escuchar un murmullo dolido:—Amor, ¿de verdad ya no te importo?***Cuando volví a abrir los ojos, ya era la mañana siguiente.Según lo planeado, ese mismo día debíamos regresar en avión.Revisé todo mi bolso, pero no encontré el cargador.Le escribí a Adrián:"Señor Ramos, ¿vio
Baca selengkapnya