La vida en Roma había encontrado un equilibrio dulce y caótico. Valeria ya no sentía que estaba huyendo; sentía que estaba construyendo su propia vida. Esa mañana de sábado, el apartamento olía a panqueques y café. Alessandro había llegado temprano, como ya era costumbre los fines de semana.—Buenos días, hermosa —dijo él, besándola en los labios mientras ella intentaba voltear un panqueque sin que se rompiera.Valeria rio contra su boca.—Vas a hacer que queme todo.Liam y Ethan gateaban alrededor de sus piernas, reclamando atención. Anastasia estaba en su silla alta, golpeando la mesa con una cuchara de silicona como si fuera un concierto privado.Alessandro se agachó y tomó a Liam en brazos.—Este pequeño ya quiere ser chef —comentó, viendo cómo el bebé intentaba agarrar un trozo de fruta—. ¿Verdad, campeón?Valeria lo miró con ternura. Ver a Alessandro, el hombre que una vez parecía hecho de hielo, ahora jugando en el suelo con sus hijos, le llenaba el corazón de una calidez que n
Última atualização : 2026-08-28 Ler mais