Valeria regresó al trabajo tres días después, todavía con ojeras pero con una sonrisa que no podía ocultar. Los trillizos ya estaban en casa, recuperados y más traviesos que nunca. Esa mañana, mientras organizaba la agenda de Damien, Alessandro apareció en su escritorio con dos cafés en la mano.—Buenos días, Elena —dijo con esa voz grave que ahora le provocaba cosquillas—. Pensé que necesitarías esto.Valeria levantó la mirada, sorprendida. Alessandro nunca traía café. Nunca.—Gracias… —aceptó la taza, rozando sus dedos a propósito. El contacto fue breve, pero suficiente para que ambos sintieran la electricidad—. ¿Cómo sabías que me gusta el capuccino con canela?—Presto atención —respondió él simplemente, apoyándose en el borde de su escritorio. Su mirada era más cálida, menos el de un iceberg—. ¿Cómo están los niños?—Agotadores —rió Valeria—. Anoche Liam decidió que a las 3 a.m. era el momento perfecto para practicar gatear por toda la sala. Ethan lo siguió y Anastasia solo los an
Última atualização : 2026-08-23 Ler mais