LorenzoRecuesto la cabeza en el espaldar del asiento trasero del auto que me está llevando en este momento hasta la casa. Mi hogar, ese que hoy particularmente debe estar invadido por un nido de ratas callejeras llamadas reporteros y que son un mal necesario tal como diría mi madre.No entiendo por qué son necesarios.O, quizás sí que lo entiendo, pero no deseo aceptarlo. Por lo menos, no cuando necesito pensar en lo que estoy a punto de hacer. Debo llegar y fingir que tengo un matrimonio perfecto, eso no es lo difícil. Lo que me tortura es que dentro de este matrimonio ficticio donde ya estoy teniendo algún tipo de emoción hacia Liliana, a partir de ahora debo serle infiel con mi asistente, la que tiene casi el control total del consorcio del cual soy el dueño.Esto es una mierda, sí.Una mierda total.No pretendo revolcarme en mi miseria, al menos no hasta que me encuentre entre la espada y la pared. Y, hasta hace rato: Alejandro López y yo discutimos acerca de los pormenores de la
Última actualización : 2026-08-06 Leer más