Con las fuerzas que le quedaban, Agam empujó lentamente las ruedas de su silla, adentrándose en la habitación VIP de Adrian Vance. En cuanto la puerta se deslizó para cerrarse, la temperatura de la estancia pareció caer en picada un par de grados. La atmósfera era densa y asfixiante.En la cama, Adrian estaba sentado, apoyado contra una pila de cojines blancos. El hombre de mediana edad, que en el pasado había liderado el imperio empresarial del Grupo Vance, bajó sus gafas de lectura con montura de plata hasta la punta de su nariz. Sus ojos emitieron un brillo penetrante, escrutando implacablemente la apariencia de su futuro yerno de pies a cabeza.—Buenos días, tío —saludó Agam, forzando un asentimiento cortés a pesar de que los músculos de su espalda protestaban a gritos.—Llegas dos minutos tarde —dijo Adrian con frialdad, sin molestarse en devolverle el saludo.Agam detuvo su silla de ruedas justo al lado de la cama. —Lo siento, tío. La enfermera insistió en que debía cambiarme lo
Última atualização : 2026-08-15 Ler mais