Tengo hambre, mis tripas me indican que les estoy sobre exigiendo más de lo que pueden soportar. Un vacío doloroso se instala en mi estómago, recordándome que la última vez que probé bocado fue hace demasiadas horas. Pero me niego a ceder, menos viendo la cantidad de donas glaseadas y bollos dulces, aún tibios y despidiendo un insoportable aroma a azúcar y mantequilla, encima de mi escritorio. El muy desgraciado los dejó en recepción a propósito, sabiendo perfectamente que estoy intentando mantener la fuerza de voluntad. Es un juego psicológico cruel, una tortura silenciosa perfectamente calculada.—No voy a caer —me repito a mi misma en susurros bajos, un mantra que ya suena gastado y que no parece surtir mucho efecto, puesto que mi estómago vuelve a crujir con un eco que me resulta vergonzoso en la quietud de la oficina.—Pareces estar a punto de desfallecer, Serena.Es el mismísimo demonio encarnado. No tengo la certeza absoluta de su origen místico, pero, sin embargo, no hay duda
Última atualização : 2026-05-25 Ler mais