Los días siguientes fueron una montaña rusa de emociones para Vanessa. La imagen de Sebastián se había instalado en su mente como una espina que no podía sacarse, y cada vez que intentaba concentrarse en el trabajo o en su rutina con Liam, su pensamiento volvía a aquella cafetería, a la forma en que él había rozado su mano, a la certeza en sus ojos cuando dijo que era el padre de su hijo. No sabía si creerle, pero tampoco podía ignorarlo. Su voz, su mirada, la forma en que hablaba de Liam como si lo conociera de toda la vida, todo en él parecía diseñado para desarmarla. Y lo peor era que funcionaba.Liam, por su parte, había notado que su madre estaba más distante de lo normal. Pasaba horas mirando el teléfono, como si esperara una llamada, y cuando él le preguntaba qué le pasaba, ella sonreía y le decía que todo estaba bien. Pero Liam no era un niño fácil de engañar. Sabía que algo estaba pasando, y su mente, siempre activa, comenzó a conectar puntos que quizás no debía conectar. La
Última actualización : 2026-07-30 Leer más