En cuanto el último cliente de la hora del almuerzo cruzó la puerta con una bolsa llena de postres y una sonrisa de satisfacción, el silencio regresó a la panadería. Leila se apoyó contra el borde de la madera, exhausta pero con el corazón latiendo a un ritmo mucho más aliviado. Miró la vitrina de cristal y, por primera vez en una semana, admiró su mostrador de pastelería casi por completo vacío. Las bandejas de acero, que antes acumulaban polvo y pérdidas, ahora lucían relucientes, despojadas de hasta la última barra de limón gracias a la intervención de la multitud y al masivo pedido inicial de los hombres de Chris.Daisy soltó el aire que contenía, dejó la bandeja vacía sobre una mesa y se cruzó de brazos, alternando la mirada entre Leila y el imponente trío de hombres que seguía de pie en medio del local como si fueran los dueños del lugar.—Bueno, Leila… —comenzó Daisy, arqueando una ceja con una mezcla de intensa curiosidad y sospecha—. Después de todo este maldito drama en l
Terakhir Diperbarui : 2026-06-27 Baca selengkapnya