Sienna se acercó a él y le tomó las manos. Su loba había dicho en la sala de juicio que él había encontrado la llama del destino, y ella no entendía por qué Maximiliano lo negaba.—Escucha, no sé por qué Andrómeda dijo eso… —dijo él, mirándola a los ojos—, pero en todos estos años, aunque la busqué mucho, nunca la encontré.Sienna frunció el ceño, intentando entender qué pasaba.—Max, sin la llama del destino… no podré enfrentarme a Circe —susurró con la voz quebrada.—Yo me enfrentaré a ella —dijo él, acariciándole la mejilla con ternura—. No la mataré, pero buscaremos la forma de encerrarla para que no haga más daño y tú puedas vivir en paz.Sienna suspiró. Quería creer que todo saldría bien, pero sentía un miedo profundo de volver a morir. Esta vez la pesadilla era peor: no solo lo dejaría a él, sino también a su pequeño cachorro.—Necesito despertar a Andrómeda… —murmuró, mirándolo fijamente a los ojos.—Mañana es luna llena…—No, tiene que ser ahora —lo interrumpió ella con firme
Última atualização : 2026-08-21 Ler mais