Sienna desvió la mirada, avergonzada por las palabras de Maximiliano. Esa bestia, siempre tan fría y brusca, acababa de hablarle con una ternura intensa que no sabía cómo procesar.—Mírame, Sienna —pidió él, con esa voz ronca ahora cargada de suavidad, mientras afianzaba el agarre en su cintura.Ella volvió la vista hacia él, mordiéndose el labio, expuesta. Maximiliano sonrió; una sonrisa sincera, lo que hizo que Sienna se sintiera todavía más abochornada.—Eres mía, lobita —murmuró él.—¿Tú eres mío? —preguntó ella en un susurro apenas audible.Maximiliano soltó una risa baja y la besó en los labios, un roce corto pero firme.—Todo tuyo —respondió, esta vez sin el más mínimo rastro de duda.Sienna suspiró. Sus labios dibujaron una sonrisa; ya no tenía sentido seguir resistiéndose a esa sexy bestia. Pasó los brazos alrededor de su cuello y tiró de él para hundirse en un beso profundo, metiendo la lengua para provocarlo sin piedad.—Carajo —soltó ella.Sienna lo apartó bruscamente, cor
Última actualización : 2026-07-05 Leer más