Adrián volvió un martes, sin avisar esta vez, sosteniendo una bolsa de comida para llevar en lugar de una caja de pastelería, el olor llegando a ella antes incluso de que saludara.—Pasaba por la zona —dijo, lo cual no era del todo creíble, ya que nada en su barrio estaba de camino a dondequiera que él soliera ir, y ambos dejaron pasar la mentira porque era amable—. Pensé que quizás no habías comido.—Vas a hacer de esto un hábito —dijo ella, ya alcanzando los platos, una parte de ella complacida a pesar de sí misma de que hubiera pensado en venir.—Puede que sí. —Sonrió, fácil, y se dejó invitar a entrar, quitándose los zapatos en la puerta sin que se lo pidieran, una familiaridad fácil que se sentía, extrañamente, como algo que haría un hermano en lugar de un invitado.—¿Es un problema?—No —dijo ella, y lo dijo en serio, sorprendiéndose de nuevo de lo mucho que lo decía en serio—. No es un problema.---Comieron en la encimera esta vez, rápido y sin ceremonias, él en el taburete qu
Última actualización : 2026-08-17 Leer más