AlaiaLa noche había caído por completo sobre la espesura del bosque, convirtiendo los árboles en siluetas fantasmales y amenazantes que parecían observarme desde la oscuridad. El frío de la madrugada comenzó a calar mis huesos con una fiereza implacable, pero lo que realmente me aterraba no era la temperatura, sino el fuego interno que empezaba a devorarme.Sentía el cuerpo extrañamente caliente, febril, y una oleada de mareos intensos me sacudía las sienes acompasada con los latidos de mi corazón. Al tocarme el muslo herido, mis dedos se deslizaron sobre una masa pegajosa y tibia la sangre seguía fluyendo a pesar del torniquete improvisado con mi camisa. La tremenda pérdida de sangre empezaba a cobrar factura, nublándome los pensamientos.Las sombras se movían, las ramas crujían con intenciones siniestras, y el miedo me apretaba la garganta como una mano invisible.Abrazada a mi vientre, con las manos temblando de pánico, comencé a hablar en un susurro roto, desesperado, dirigido
Última actualización : 2026-08-29 Leer más