EnzoMe muerde el cuello suavemente pero con la fuerza suficiente para que lo sienta; no solo en el cuello, sino más abajo.—Eres mi esposo, Enzo —declara, volviendo a mirarme a los ojos—, y no me importa lo que hagas allá afuera. No me importa la máscara que tengas que llevar, no me importa a lo que tengas que ceder, siempre y cuando aquí, en nuestro hogar, seas mío y solo mío.La tomo con firmeza por la nuca y le reclamo la boca en un beso furioso que, con cada segundo que pasa, pierde más y más la decencia, convirtiéndose en algo salvaje e indomable: un juego perverso de lenguas y dientes en el que cada uno intenta devorar más del otro, intentando recuperar el tiempo perdido.Sus manos se vuelven desesperadas, tirando de mi camisa hasta que empieza a desabrochar los botones.—¿Estás segura? —pregunto entre besos y jadeos, porque por mucho que desee esto, no quiero que se arrepienta después.—Muy segura —declara, sacándome la camisa del pantalón antes de empezar a desabrocharme el c
Terakhir Diperbarui : 2026-09-16 Baca selengkapnya