Se le salió antes de que pudiera pensarlo, un puñetazo verbal directo del patio del colegio, y tendría que estar ciego para no ver el destello de dolor en los ojos de ella antes de que pusiera su mejor cara de póquer.—No te alabes tanto. Prefiero que los hombres que me entretienen sean un poco más sofisticados, por no decir sobrios.Él se lo había buscado, pero aun así le hizo ver rojo.—Por un momento olvidé con quién estaba tratando, pero gracias por el recordatorio, Señorita Perfecta, Controladora, Princesita.Antes de que ella pudiera decir cualquier otra cosa, él abrió la puerta del despacho de par en par. —Disculpen, su atención, por favor.Esperó hasta que toda la planta dejó lo que estaba haciendo y se giró para mirarlo. Por una fracción de segundo, su autocontrol intentó actuar, pero para entonces su boca ya iba a todo motor.—Para que quede constancia, Isabella Hawthorne y yo no estamos teniendo sexo. —Escuchó la ahogada bocanada de aire aterrorizada de ella y se giró brusc
Última actualización : 2026-08-18 Leer más