Alexander soltó un suspiro cansado y entrecortado.—No soy tu amigo, Izzy. Y seguro que tampoco quiero serlo —dijo, con cada palabra rezumando una honestidad pura y sin filtros—. ¿Es que no lo entiendes?Ella se echó un poco hacia atrás, completamente desconcertada por su declaración. Sus ojos brillaban con más lágrimas a punto de brotar mientras sus defensas volvían a levantarse, y gritó:—¿Entonces qué carajos quieres de mí, Lex?Alexander sintió ganas de golpear algo. Estaba cansado, furioso y tan tenso dentro de su propia piel que sentía que iba a explotar.De repente, redujo la distancia entre ellos, moviéndose tan rápido y con tanta agresividad que Isabella ahogó un grito y se echó hacia atrás contra el asiento. Pero él no se detuvo hasta tenerla atrapada contra la puerta del auto, con su enorme cuerpo cerniéndose sobre ella.—¡A ti, maldita sea! —juró con voz densa, con el aliento caliente contra el rostro de ella—. ¡Te quiero a ti! —Se veía tan impactada, con los labios entrea
Última actualización : 2026-08-21 Leer más