ADELACuando termina mi jornada laboral, me obligo a hacer la última parada del día.El hospital.Si por mí fuera, estaría ya en mi apartamento, con una ducha caliente y sin pensar en el hombre al que, por culpa de un cúmulo de desastres, debo fingir que quiero.Pero el señor Kang está ingresado y, de cara a cualquiera que nos observe, una novia preocupada no desaparece durante días.Así que respiro hondo antes de llamar con los nudillos y entrar en la habitación.El médico está revisando la historia clínica a los pies de la cama. El señor Kang permanece recostado entre las almohadas. En cuanto cruzo la puerta, los dos levantan la vista hacia mí.Inclino ligeramente la cabeza a modo de saludo.—Buenas tardes.El doctor me devuelve una sonrisa amable. El señor Kang, como siempre, me mira a los ojos y me dice:—Hola, cariño.Evito acercarme a la cama. En lugar de eso, camino directamente hacia el médico y me detengo a su lado.—Doctor, ¿cómo está? —pregunto por educación.—Ha llegado ju
Última actualización : 2026-07-22 Leer más