La casa de Coyoacán olía a chocolate caliente, fresas frescas y madera limpia.Era el mismo aroma de hacía un año.El mismo mes de otoño.El mismo pastel de fresas con crema que Sofía siempre pedía para su cumpleaños.Y, sin embargo, nada en el universo era igual.Elena se detuvo un segundo frente al espejo del pasillo de la planta alta.Llevaba un vestido sencillo de color ámbar, cómodo, con las mangas recogidas hasta los codos.Su cabello castaño caía suelto, brillante, sin la rigidez de los peinados que antes usaba para complacer a los socios de Daniel en las fotografías sociales.Se miró los ojos.Ya no había rastro de la mujer que doce meses atrás se miraba en el espejo del recibidor conteniendo el temblor de una sospecha que no se atrevía a nombrar.Había paz.Una paz sólida, ganada a pulso en cada trinchera.Desde el patio de la fuente, el eco de las risas infantiles subía por las ventanas abiertas.No eran doce niños invitados por compromiso de negocios ni hijos de clientes a
Last Updated : 2026-09-03 Read more