El aire de Madrid olía a castañas asadas, piedra fría y lluvia reciente.No había rastro del calor húmedo de Morelos ni del tráfico denso que solía asfixiar las mañanas de la Ciudad de México.Aquí el cielo era de un azul translúcido, limpio, cortado por los tejados de pizarra negra y las chimeneas antiguas del Barrio de las Letras.Elena caminaba con las manos metidas en los bolsillos de su abrigo nuevo.A su derecha, Sofía saltaba entre los adoquines húmedos, con su gorra de lana roja y la mochila de la mariposa dorada bien ajustada a la espalda.A su izquierda, Mateo caminaba de la mano de Valentina, señalando cada farola de hierro forjado como si descubriera un secreto arquitectónico.—Mami —dijo Sofía, deteniéndose frente a una plaza pequeña—. Aquí la gente no camina con prisa de miedo.Elena se detuvo a su lado.Miró las terrazas abiertas, los camareros acomodando sillas de mimbre, los ancianos leyendo periódicos bajo el sol tibio de las diez de la mañana.—No, mi amor —respondi
Last Updated : 2026-08-27 Read more