—¿Vas a ir? —preguntó Lucía.La cocina quedó en silencio después de la llamada del hospital.La sopa aún tibia.La libreta azul abierta.La carpeta gris cerrada sobre la mesa como una herida con lomo de cartón.Y el teléfono de Elena todavía en su mano, con la última frase de la enfermera clavada en el oído.“Si Daniel llega primero, la otra copia desaparece.”Elena miró hacia el pasillo.Arriba, Sofía dormía.O lo intentaba.Cada sueño de esos días era más bien una tregua.Rodrigo seguía de pie junto a la mesa, inmóvil, pensando más rápido de lo que hablaba.—No me gusta —dijo al fin—. Pero sí. Tienes que ir.Lucía cruzó los brazos.—¿Y si es una trampa?—Entonces vamos los dos —respondió Rodrigo—. Y no tocamos nada sin testigo.Elena cerró los ojos un segundo.No quería dejar a Sofía otra vez.No quería volver a salir mientras su hija dormía en una casa ajena.No quería ir a ver a Carmen.No quería nada de eso.Y, sin embargo, ahí estaba otra vez la vida exigiéndole elegir entre dos
Última actualización : 2026-07-22 Leer más