—Hola... —Mr. Blackwood finalmente encontró su voz—. ¿De verdad estás aquí? —preguntó para asegurarse, dejando escapar una pequeña risita.Anna sonrió y luego le extendió la mano.—¿Por qué no me lo dices tú? —respondió en voz baja, con un gesto lleno de ternura.Mr. Blackwood tomó su mano; su piel se sentía suave y tersa como la leche.—Bienvenida, ya empezaba a pensar que realmente me ibas a dejar plantado.—Bueno, no podía permitir que te emborracharas, le prometí a tu mamá que te cuidaría —bromeó ella, y MB soltó una risa suave.—Por favor, toma asiento —dijo él mientras le acomodaba la silla.Anna se sonrojó; le encantaba este lado de él, lo que le hacía lamentar todas las decisiones absurdas que le impedían aceptar su propuesta. Mientras se sentaba, recorrió el club con la mirada: las cosas se veían muy distintas hoy.La tranquilidad, la decoración... era como si hubiera cerrado todo el lugar solo para ella esta noche, transformándolo en una gran cita romántica. Las velas, las f
Última atualização : 2026-07-24 Ler mais