|| ADRIÁN ||Habían pasado tres días desde lo ocurrido y, aunque durante ese tiempo no había pisado la empresa, el trabajo parecía haberse instalado conmigo en casa. Los correos no dejaban de llegar, James me llamaba cada pocas horas para informarme de cualquier movimiento y siempre aparecía algún documento nuevo que necesitaba mi aprobación antes de la mañana siguiente. Estar lejos de una oficina no significaba descansar. En realidad, algunas veces era peor, porque nadie entraba al despacho para recordarme que llevaba demasiadas horas sentado ni existía una reunión que me obligara, al menos, a levantarme de esa silla.A esa hora la casa llevaba rato en silencio. Los niños debían estar dormidos y yo continuaba frente al portátil, revisando por quinta vez unos informes que acababan de enviarme por correo. Tenía los ojos cansados, la espalda rígida y un dolor leve en la cabeza que llevaba ignorando desde la tarde. Aun así, seguía aquí. Todavía me quedaban varios documentos por revisar y
Última actualización : 2026-07-28 Leer más