Vael Zarkov. No me molesto en traer una cama a este lugar, porque en pocas ocasiones lo uso para dormir. Me recuesto sobre el sofá de cuero negro del taller, doblando el brazo izquierdo bajo la nuca. Intento conciliar el sueño, pero el mecanismo de mi cerebro se encasquilla en la penumbra. Busco el vacío del descanso, tratando desesperadamente de que una melena oscura, húmeda y rebelde no me joda la concentración cada vez que cierro los párpados. Es ridículo; puedo ver la nitidez de su silueta proyectada contra el reverso de mis ojos, el rastro de la sangre en su boca y la vibración de su resistencia en el hormigón. El estímulo sigue activo en mi inventario biológico, por lo visto. Tan activo como para hacerme probar el enojo de nuevo al evocar su osadía en el subterráneo, aunque dentro de mis sueños, todo acaba de una manera más sangrienta, menos controlada y con más gritos de los que podría darme. Despierto rápido, exactamente a los ciento veinte minutos, antes de que la alarma d
Última atualização : 2026-09-01 Ler mais