La chimenea crepitaba suavemente, llenando la antigua casa de un agradable calor que contrastaba con el frío de la noche. Afuera, el viento hacía crujir las ramas de los árboles, pero en el interior todo permanecía en calma.Después de llegar, Giorgio había ido a buscar algunos troncos secos para encender el fuego y, mientras las llamas comenzaban a envolver la leña, llamó a sus hombres para que llevaran mantas, comida y todo lo necesario para pasar allí la noche. No tenía intención de mover a Lia hasta la mañana siguiente. Quería que aquella casa volviera a llenarse de vida, aunque solo fuera por unas horas.Lia permanecía acurrucada contra su pecho sobre el viejo sofá, envuelta en una gruesa manta mientras observaba el baile hipnótico de las llamas. Giorgio sostenía un largo palo de madera con varios malvaviscos ensartados, girándolos lentamente sobre el fuego hasta que adquirían un ligero tono dorado.Cuando estaban listos, soplaba con cuidado para enfriarlos antes de acercarlos a
Última actualización : 2026-07-29 Leer más