Share

Siempre te esperaré

Author: Angel Summer
last update publish date: 2026-07-30 03:45:22

La mañana llegó lentamente, tiñendo de tonos dorados las ventanas de la antigua casa mientras los primeros rayos del sol atravesaban las cortinas cubiertas de polvo. La chimenea ya no rugía con la intensidad de la noche anterior; únicamente quedaban algunas brasas incandescentes que desprendían un calor tenue, suficiente para mantener el ambiente agradable. El aroma de la leña quemada seguía impregnando cada rincón de la habitación, mezclándose con el delicado perfume a lavanda que conservaba l
Continue to read this book for free
Scan code to download App
Locked Chapter

Latest chapter

  • Traicionada... me casé con su enemigo   No me digas Giorgio

    Cuando finalmente Elian desapareció entre la gente, ella se giró lentamente hacia su esposo y cruzó los brazos sobre el pecho.—Ahora sí, Giorgio Bellamonte. Explícame desde cuándo tienes bloqueado a Elian.Giorgio dejó escapar un suspiro y se pasó una mano por el cabello, comprendiendo que aquella conversación todavía no había terminado.—Desde que elegimos a Kail como uno de los miembros del consejo.Lia abrió los ojos con incredulidad.—¡¿Desde entonces?! ¡Gio, eso fue hace bastante tiempo!—Lo sé, mi vida. Tengo muy buena memoria.—¡Te pasas, Giorgio Bellamonte! ¡No puedes andar bloqueando a todos los hombres que intentan comunicarse conmigo!Él hizo una pequeña mueca al escuchar su nombre completo y se acercó inmediatamente, rodeándole la cintura con ambos brazos.—No me digas Giorgio, amore mio.Lia levantó una ceja.—¿Y cómo quieres que te diga?—Gio, amor, mi vida, grillito, precioso, el hombre más guapo del mundo... tienes muchísimas opciones, luciérnaga, pero no Giorgio. Sue

  • Traicionada... me casé con su enemigo   ¿Me bloqueaste?

    Al salir del restaurante, Elian estiró los brazos por encima de la cabeza y dejó escapar un suspiro de satisfacción. La tarde parisina continuaba siendo perfecta, con el sol iluminando las fachadas de los edificios y una brisa agradable que recorría las calles cercanas al Sena. Los tres habían disfrutado de un almuerzo delicioso y, aunque Giorgio había pasado buena parte del tiempo lanzándole miradas asesinas a su antiguo rival, Lia se había divertido muchísimo escuchando las constantes provocaciones entre ambos. Elian se acomodó la chaqueta y miró a la joven con una sonrisa.—Estaba realmente delicioso. ¿Te gustó, Lia?—Sí, todo estuvo maravilloso. Anny tenía razón cuando recomendó este lugar, la comida es exquisita y el ambiente precioso.—Bueno, ya almorzamos —intervino Giorgio, rodeando inmediatamente la cintura de su esposa—. Ahora, Santana, anda a ver si está lloviendo en la esquina.Elian lo observó durante unos segundos antes de soltar una carcajada.—¡Pero qué hombre tan desa

  • Traicionada... me casé con su enemigo   Lia es tu debilidad

    Elian observó a Giorgio durante unos segundos y después dirigió su atención hacia Lia, quien acomodaba cuidadosamente la servilleta sobre sus piernas. Una sonrisa más tranquila apareció en su rostro, dio un suspiro pesaroso mientras la miraba.—Estás hermosa, Lia. De verdad. París te sienta muy bien.Ella levantó la mirada y sonrió.—Gracias, Elian. Estamos disfrutando mucho del viaje.—Eso puedo verlo. Aunque tu esposo parece estar a punto de lanzarme por la ventana.—Todavía estoy considerando la posibilidad —respondió Giorgio mientras servía agua en la copa de Lia.Elian soltó una carcajada y finalmente apoyó los antebrazos sobre la mesa.—Bueno, ahora cuéntenme qué está pasando. Hace semanas que escucho rumores bastante extraños sobre Génova. Algunos dicen que hubo problemas en los muelles, otros hablan de enfrentamientos entre organizaciones y hasta escuché que alguien consiguió entrar en la mansión Bellamonte. Pensé que eran exageraciones, pero por la cara que están poniendo par

  • Traicionada... me casé con su enemigo   ¿Qué demonios haces tú aquí?

    El sol de París iluminaba las calles mientras Giorgio y Lia caminaban tomados de la mano, disfrutando de aquella tranquilidad que tanto les había costado conseguir. La brisa movía suavemente el cabello de Lia y hacía ondear su camisa de seda, mientras Giorgio mantenía los dedos entrelazados con los de su esposa. Las pequeñas pulseras rojas que habían recibido junto al Sena continuaban adornando sus muñecas y, de vez en cuando, Lia acercaba su mano a la de él para ver cómo los medios corazones se unían gracias a los diminutos imanes. Giorgio sonreía cada vez que lo hacía, disfrutando de aquella felicidad sencilla que contrastaba tanto con la vida que llevaban en Génova. Estaban a pocos metros del restaurante cuando una voz masculina, demasiado familiar, los hizo detenerse. —¡Pero miren nada más! ¡Mi hermosa Lia! ¿Qué hacen ustedes por aquí? Giorgio se detuvo inmediatamente y puso los ojos en blanco antes siquiera de darse vuelta. Reconocería aquella maldita voz en cualquier lugar del

  • Traicionada... me casé con su enemigo   Sabremos quien eres

    Kail permaneció inmóvil.Después sonrió, no fue una sonrisa alegre ni burlona. Apenas una curvatura de sus labios que hizo que la expresión de su rostro resultara todavía más siniestra.—Esa frase siempre me ha parecido fascinante. Los hombres que terminan sentados frente a mí suelen repetirla como si fuera una especie de conjuro. «No sabes con quién te estás metiendo». «Mi jefe vendrá por mí». «Te arrepentirás de esto». Y, sin embargo, aquí estás tú, esperando que ese misterioso jefe aparezca para salvarte.Se inclinó ligeramente hacia él.—Pero dime algo. ¿Por qué crees que todavía no ha venido?El hombre apretó los labios.—Vendrán por nosotros.—Por supuesto que vendrán —respondió Kail con absoluta naturalid

  • Traicionada... me casé con su enemigo   No sabes con quien te estás metiendo

    El camión blindado atravesó las enormes puertas de hierro de una propiedad ubicada a las afueras de Génova. A diferencia de las mansiones que Kail Borkovski utilizaba para sus reuniones y negocios, aquel lugar no tenía jardines cuidados, fuentes ni lujosas habitaciones destinadas a recibir invitados. Era una antigua instalación industrial que había sido acondicionada para las necesidades de su organización, rodeada por altos muros y vigilada constantemente por hombres armados. Allí no llegaban las risas de Fiorella, las provocaciones de Jean ni las conversaciones despreocupadas que el ruso acostumbraba mantener con sus amigos. En aquel lugar, Kail no era el hombre bromista que disfrutaba comportándose como un niño insoportable. Era el Don Borkovski, y sus enemigos conocían muy bien la diferencia.El vehículo se detuvo frente a una entrada metálica.Varios hombres descendieron para

More Chapters
Explore and read good novels for free
Free access to a vast number of good novels on GoodNovel app. Download the books you like and read anywhere & anytime.
Read books for free on the app
SCAN CODE TO READ ON APP
DMCA.com Protection Status