La cabaña de Rafael estaba a veinte minutos de Villarejo por una carretera que Valentina no conocía.Marcos condujo. Ella en el asiento del copiloto con el bolso en el regazo y la vista en el paisaje, que era verde y tranquilo y completamente diferente al paisaje de su cabeza. No hablaron durante el trayecto, que era el tipo de silencio que existe entre dos personas que tienen demasiado que decirse y que han decidido, tácitamente, que el coche no es el lugar.El lugar era pequeño: dos plantas, madera y piedra, con el jardín que Rafael había dejado crecer sin mucho plan y que por eso tenía esa calidad de los espacios que existen para ellos mismos. Marcos tenía llave. La dejó en el cuenco de la entrada sin preguntar dónde iba.La sala tenía una chimenea que no encendieron, una ventana con vista al jardín y dos sillas frente a la mesa. En la pared había una acuarela peque&nti
Última actualización : 2026-08-26 Leer más