Esa noche, cuando Mateo dormía y los amigos se habían ido con el ruido de los últimos coches y el jardín volvía a ser el jardín de siempre, Valentina fue al taller.Marcos estaba donde siempre: en el banco de trabajo, sobre los planos, con el lápiz. Esta vez los planos eran del cuarto adicional que iba a necesitar la casa cuando llegara el segundo, los cálculos de luz y de estructura y de cómo hacer que el espacio existente cediera un poco para el nuevo sin perder lo que lo hacía ser lo que era.En el gancho del lado de la puerta, junto a las llaves del coche, colgaba la llave con su nombre grabado en latón.Valentina la vio.No la tocó.Se quedó en la puerta mirando a ese hombre trabajar con la misma atención de siempre, con el mismo lápiz, sobre materiales diferentes pero con el mismo cuidado.El pulgar rozó el borde de su propia uña, una vez, antes de entrar del todo.Marcos levantó la vista.—¿En qué piensas? —dijo.
Terakhir Diperbarui : 2026-09-04 Baca selengkapnya