Capítulo 37Lorena negó de inmediato con la cabeza. Su expresión segura desapareció y, por primera vez desde que Diego había aparecido, pareció verdaderamente nerviosa.—No sé de qué está hablando. Vicent, por favor, entremos a la casa. No tenemos por qué quedarnos aquí escuchando sus mentiras.La miré sin moverme aún sin poder creer lo que pasaba. Sentía una presión incómoda en el pecho y necesitaba escucharla a ella, no a Diego, quería que me negara lo que el estaba diciendo.—Mírame a la cara y dime que está mintiendo, Lorena —le pedí con los ojos llenos de lágrimas.Ella abrió la boca con los labios temblorosos, pero no respondió. Ese silencio me dolió más de lo que esperaba, la conocía muy bien y sabía que ese silencio era un si entre dientes.Diego soltó una carcajada burlona y negó con la cabeza.—Dile la verdad a tu amiga. Dile que tuvimos varios encuentros. Dile también que cuando la recibíste en tu casa después del divorcio no fue solamente porque te importara lo que estaba
Última actualización : 2026-08-12 Leer más