Nunca más te perderé de vista, había dicho Owen y Ava había interpretado esas palabras como un remordimiento de conciencia, una forma elegante de decir “fue mi culpa, te debo esto”. Nada más.Porque en verdad ella no se consideraba una mujer que pudiera desatar pasiones irracionales, aunque sabía que era linda “en la medida de lo normal”, pero jamás se compararía con Brittany, mucho menos con Dakota, y es que Ava había visto fotos de la madre de Amy, una diosa de pasarela, curvas perfectas, y sonrisa de revista, ella, en cambio, era una huérfana que contaba cuentos para dormir, por eso, cuando Owen murmuró aquello en la habitación del hospital, Ava asumió que se trataba de culpa, o de gratitud, de un jefe que intentaba compensar a su empleada por haber sido golpeada “por su culpa”.Lo que Ava nunca imaginó, era que Owen se refería, de manera casi literal, a no volver a quitarle los ojos de encima, porque a partir de esa noche, las cámaras del dormitorio de la niñera dejaron de ser un p
Última actualización : 2026-07-29 Leer más