Ava no se dio cuenta en qué momento comenzó a llorar, no era un llanto de sollozos, eran lágrimas silenciosas, gordas, que se acumulaban en el borde de los ojos y resbalaban hacia las sienes, no era tristeza, era algo más complejo.Y es que nunca, en toda su vida, alguien había sido tan honesto con ella, ni Carson, ni los White, tampoco las cuidadoras del orfanato, ni siquiera su jefa de la florería, y es que con Carson, siempre había sentido que cada “te quiero” venía con letra pequeña, esas que decían que esperaba algo a cambio, un rol, una función, una imagen, y con sus padres, con los White, cada halago se sentía como un ajuste de cuentas, “qué bien te portas, qué aplicada eres, qué digna eres de nuestro hijo”… siempre con la sensación de que, en cuanto fallara, la balanza caería en su contra, y en el orfanato, sabía que la trataban bien, sí, pero porque ayudaba, porque se hacía cargo de los más pequeños, porque era útil, y obviamente en la florería, su jefa la elogiaba por su efi
Última atualização : 2026-08-09 Ler mais