—¿Quién está ahí? —gruñó Alessandro con voz baja, apuntando con su arma directamente al panel secreto cerca del baño.El golpe sonó una vez más, esta vez más lento y rítmico. Sin apartar la mirada, Alessandro presionó el mecanismo oculto. El panel de madera de teca se deslizó lentamente, revelando la figura que aguardaba detrás.En el hueco, María permanecía de pie, pálida y con la cabeza gacha. Sobre su brazo izquierdo llevaba una pila de ropa limpia, mientras sus manos sostenían con cuidado una bandeja de plata con una pequeña tetera de porcelana y varias tazas.Los ojos grises de Alessandro se entrecerraron, peligrosos. —¿Qué haces aquí a estas horas, María? —siseó.María tragó saliva con dificultad, sintiendo sus rodillas flaquear ante el Don. —Pperdóneme, Don Alessandro —respondió con voz temblorosa, tratando de mantener la compostura—. La señora Elena pidió un té de hierbas para calmar el shock tras la explosión de esta tarde, y además... se me ordenó cambiar las sábanas y el p
Última actualización : 2026-08-12 Leer más