Liam retiró la pierna con frialdad, liberando la mano de Fernando de su zapato de cuero. Sin pronunciar una sola palabra, se dio la vuelta y salió de aquella habitación en penumbra, dejando atrás al hombre mayor, que seguía desplomado en el suelo lamentando su destino.Juan, que esperaba cerca de la puerta, siguió de inmediato los pasos largos de su jefe hacia el estacionamiento.Liam se detuvo junto a su sedán negro y luego miró a su secretario y asistente personal.—Juan, usa otro automóvil. No regresaré a la oficina. Quiero ir directamente a casa.Al escuchar aquella instrucción, la expresión rígida de Juan se iluminó de repente. Una sonrisa de alegría apareció en sus labios al darse cuenta de que su carga de trabajo aquella tarde se reduciría considerablemente.Con un tono lleno de entusiasmo, Juan se atrevió a preguntar:—¿Yo también puedo irme temprano hoy, Liam?Liam miró a Juan de reojo, observándolo con una mirada inquisitiva.—¿Has vuelto a salir con alguna mujer?—¡Claro qu
Última atualização : 2026-08-08 Ler mais