Los primeros meses del nuevo trabajo de Leonor fueron más intensos de lo que había imaginado. Viajaba entre comunidades, revisaba registros, conectaba personas con talleres, escuelas o miembros de Las Veinte Monedas y, cuando podía, realizaba pequeñas reparaciones. Al principio disfrutaba cada jornada. Sentía que por fin había encontrado una manera de utilizar todo lo aprendido sin elegir un solo oficio. El problema apareció cuando comenzó a aceptar más de lo que podía hacer. Si alguien enviaba una carta, respondía. Si un pueblo necesitaba una visita, buscaba espacio en su recorrido. Si una familia tenía un problema urgente, modificaba sus planes. Empezó a regresar tarde, a dormir poco y a olvidar cosas pequeñas. Mariana fue la primera en darse cuenta. Una noche encontró a su hija dormida sobre la mesa con el cuaderno abierto debajo del brazo.Leonor.La joven despertó sobresaltada.Estoy trabajando.Estabas roncando.Yo no ronco.Eso no es lo importante.Mariana cerró el cuaderno.¿C
Última actualización : 2026-08-21 Leer más