Las semanas posteriores a la muerte de Don Tadeo fueron devolviendo lentamente a la casa su ritmo habitual. No porque el dolor hubiera desaparecido, sino porque los animales seguían necesitando alimento, las plantas agua y las personas continuaban llegando al taller, a la escuela y a la mesa de Doña Rosa. La silla del porche dejó de permanecer vacía. Algunas tardes se sentaba Doña Rosa, otras Leonor ocupaba el lugar para leer y, de vez en cuando, Marcos descansaba allí después del trabajo. El bastón seguía apoyado junto a la pared. Nadie lo utilizaba. No era una regla. Simplemente todavía parecía pertenecerle. La temporada de cosecha se acercaba y, por primera vez, Marcos comprendió que tendría una responsabilidad mucho mayor. Julián comenzó a consultarle decisiones que antes tomaba con Don Tadeo. Cuándo iniciar, qué parcelas recoger primero y cuánto guardar como semilla para el año siguiente.Creo que debemos empezar por el este, dijo Marcos una mañana.Julián observó el campo.¿Por
Última actualización : 2026-08-16 Leer más