A pesar de la aceptación genuina y cálida que la familia Moretti finalmente le había ofrecido, y a pesar de la paz relativa que ambos experimentaban después de la resolución completa de las amenazas de Bruno y Sofía, Elena, durante los días siguientes, comenzó a sentir una inquietud persistente que no lograba explicar completamente, ni siquiera ante sí misma.—¿Elena, todo bien? —preguntó Dante, una tarde, notando cierta distancia reflexiva en la expresión de su esposa, mientras ambos disfrutaban de un momento tranquilo en la terraza, observando a Emiliano dormir plácidamente en su pequeño moisés.—Sí, todo bien, Dante —respondió Elena, aunque su tono reflejaba cierta vacilación evidente.Sin embargo, aquella noche, mientras ambos se preparaban para dormir, Elena permaneció considerablemente más silenciosa de lo habitual, con la mirada perdida hacia la ventana, sumida en pensamientos que gradualmente comenzaban a generarle una inquietud considerable.Durante meses enteros, pensó Elena
Última actualización : 2026-07-29 Leer más