Elena sintió que el miedo inicial que había recorrido su cuerpo se transformaba, casi instantáneamente, en una determinación absoluta, una fortaleza que había ido construyendo pacientemente durante los últimos meses, forjada precisamente por cada batalla que había enfrentado y superado junto a Dante.—No vas a acercarte a mi hijo, Bruno —dijo Elena, con una voz que no reflejaba absolutamente ningún temblor, manteniendo su posición firme frente a la cuna, sin apartar ni un instante la mirada de los ojos desesperados de su exnovio.—Elena, este niño es tan mío como tuyo —insistió Bruno, aunque Elena notó, con una claridad considerable, que su voz reflejaba más desesperación que verdadera convicción.—No, Bruno, este niño jamás fue realmente tuyo, ni en el sentido legal ni en el sentido genuino que realmente importa —respondió Elena, con una firmeza absoluta —Recuerda perfectamente lo que me dijiste cuando descubriste mi embarazo: me exigiste que abortara. Me ofreciste dinero para que de
Última actualización : 2026-07-29 Leer más