Capítulo 38 —Más calmaValentina permaneció un rato en el sillón de la sala, con la respiración asentándose lentamente y el pulso aún latiéndole en las sienes. El calor de la piel no se había ido, pero la rabia de que él hubiera salido caminando como si nada, con esa actitud triunfante y autosuficiente, le encendió la sangre. No iba a dejar que se saliera con la suya de esa manera. Se incorporó despacio, se ajustó la ropa y caminó en silencio por el pasillo a oscuras hasta su dormitorio.Abrió la puerta sin golpear. La luz tenue de la lámpara de noche iluminaba la estancia. Adrián estaba recostado contra el respaldo de la cama, boca arriba, con la laptop sobre las piernas, deslizando la vista por la pantalla con una expresión serena. Al escuchar la puerta, levantó la vista, sorprendido de verla ahí de pie.—¿Te sientes bien? —preguntó él, entrecerrando los ojos mientras estudiaba su rostro.—Aún estoy nerviosa —respondió ella con voz firme, dando dos pasos hacia la cama—. Necesito más
Última actualización : 2026-08-18 Leer más